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NORMAL SUPERIOR DE PASCA: ESPACIOS DE PROYECCIÓN SOCIAL CON SU ENTORNO
LUIS ALIRIO REYES, ORLANDO BELTRAN, MAGDALENA RODRIGUEZ, CARMEN BERNAL NORMAL SUPERIOR NUESTRA SEÑORA DE LA ENCARNACIÓN PASCA-CUNDINAMARCA En Colombia, la escuela y la comunidad durante décadas han permanecido aisladas, situación que tiene su origen en la escasa reflexión de la realidad socioeconómica y cultural en el marco de las políticas Educativas; lo que ha llevado a los gobiernos a dar respuestas foráneas que permitan en determinado momento dar alguna solución a la falta de contexto real, en el cual se encuentran inmersas las políticas educativas. La Institución Educativa Normal Superior de Pasca, no fue la excepción a dicha problemática; por ello durante algún tiempo estuvo desarrollando un currículo descontextualizado y academicista. Pero, en el marco de la reestructuración de las escuelas Normales en el país y al interior del área de Ciencias Naturales, después de un diagnóstico se propuso e implemento la integración y correlación de temas con las demás áreas del conocimiento; con el fin de promover una cultura de conservación y uso sostenible del entorno ambiental a través del desarrollo de las competencias investigativas propuestas en el proyecto PRAES. “Rescate de la Ola Verde” , generando así espacios de proyección social. En el contexto mundial, la educación como institución fundamental del desarrollo de una sociedad, no puede ser ajena al fenómeno de la globalización, lo que implica cambios estructurales en todos los ámbitos. Es de reconocer, que en ocasiones se pierde de vista la realidad y las necesidades locales de los municipios, los valores como la solidaridad, la identidad y la equidad son remplazándolos por la gestión, la administración y la ejecución de políticas en pro de una falsa eficiencia; siempre susceptible de ser cuantificada y estandarizada. (RESUMEN)
sábado, 4 de junio de 2011
TEJIDOS CON HIPERVINCULOS
Tejidos (Video: http://www.youtube.com/watch?v=kmc1RJsoQSs
Tejidos. Un tejido es un conjunto de células similares que suelen tener un origen embrionario común y que funcionan en asociación para desarrollar actividades especializadas.
Los tejidos están formados por células y la matriz extracelular producida por ellas. La matriz es casi inexistente en algunos tejidos, mientras que en otros es abundante y contiene estructuras y moléculas importantes desde el punto de vista estructural y funcional.
A pesar de la complejidad del organismo de los mamíferos sólo hay cuatro tejidos básicos: el epitelial, el conjuntivo, el muscular y el nervioso.
El epitelial cubre superficies del organismo, recubre órganos huecos, cavidades, conductos y forma glándulas. Proviene de las tres capas germinales
El conjuntivo protege y sostiene el organismo y sus órganos, los mantiene unidos, almacena reserva de energía en forma de grasa y proporciona inmunidad. Se origina en el mesodermo al igual que el tejido muscular que da movimiento y genera la fuerza.
El tejido nervioso, con origen en el ectodermo, inicia y transmite los potenciales de acción que ayudan a coordinar las actividades. http://bloggers.diariodeavisos.com/maquinahumana/fp-content/images/tejidos.jpg
Tejido epitelial. http://matragut.files.wordpress.com/2010/11/tejidos.jpg
De revestimiento y glandular. El tejido epitelial está constituido por células generalmente poliédricas, yuxtapuestas, en las que se encuentra escasa sustancia extracelular. En general, las células epiteliales se adhieren firmemente unas a otras, formando capas celulares continuas que revisten la superficie externa y las cavidades corporales. Estos epitelios de revestimiento dividen el organismo en compartimentos funcionales y tienen un importante papel en la absorción de elementos nutrientes.
Además de estos epitelios de revestimiento se distinguen los epitelios glandulares, formado por células especializadas en la producción de secreciones. Hay también epitelios especializados en la captación de estímulos procedentes del medioambiente: son los neuroepitelios.
Las funciones básicas de los epitelios son recubrir separando compartimentos y secretar.
Epitelio de revestimiento
En la superficie de contacto con el tejido conjuntivo, los epitelios presentan una estructura llamada lámina basal. Esta estructura está formada, principalmente, por colágeno y glucoproteínas. En algunos epitelios sometidos a rozamiento, como la piel, por ejemplo, la lámina basal se fija al tejido conjuntivo subyacente por medio de finas fibrillas de colágeno, llamadas fibrillas de anclaje.
Esta lámina separa y une el epitelio al tejido conjuntivo, pero permite el paso de diversas moléculas.
La superficie libre del tejido epitelial recibe el nombre de superfice apical, que presenta estructuras que aumentan su superficie y/o les dan movimiento.
Las dimensiones y formas de las células epiteliales de revestimiento varían considerablemente: desde células aplanadas hasta células prismáticas altas, pasando por todas las formas intermedias. Los epitelios pueden ser:
· Por su número de capas: simples (una sola capa), estratificados (varias capas) o seudoestratificados (núcleos de diversas alturas pero las células se implantan en la misma lámina basal).
· Por las formas de sus células: escamosos (o pavimentosos), cúbico, cilíndrico
A continuación se describen los epitelios más comunes del cuerpo humano:
Según el número de capas. Según la forma de las células. Ejemplos y Función: Simple, Escamoso, Revestimiento de los vasos y Facilita la movilización de las vísceras
Cúbico. Revestimiento ovárico, Revestimiento
Cilíndrico. Revestimiento intestinal, Protección, lubricación, absorción y digestión
Estratificado. Escamoso, Revestimiento de la piel, esófago y boca, Protección
Cilíndrico. Conjuntiva del ojo, Protección
Seudo-estratificado. Cilíndrico, Revestimiento de la tráquea y los bronquios, Protección, transporte de partículas extrañas al exterior y secreción
Epitelios glandulares. Los epitelios glandulares están constituidos por células que presentan, como actividad característica , la producción de secreciones. Las células glandulares elaboran y elimina al medio externo o interno productos que no serán utilizados por ellas pero que tendrán pero que tendrán importancia funcional en otros sectores del organismo.
Los epitelios glandulares forman las glándulas. Éstas pueden estar formada por una célula o por un grupo de células epiteliales.
En las glándulas exócrinas el producto celular va a llegar a la superficie epitelial libre a través de los conductos. En las glándulas endócrinas, el producto de secreción es lanzado al medio extracelular y transportado por la sangre.
Las glándulas son órganos envueltos por una cápsula de tejido conjuntivo que crea tabiques, dividiéndolas en lóbulos, que en la mayoría de los casos, se subdividen en unidades menores.
Los vasos sanguíneos y los nervios penetran en la glándula dentro de los tejidos conjuntivos, aportando nutrientes y los estímulos nerviosos necesarios para las funciones glandulares.
Nutrición e inervación. Con raras excepciones, los vasos sanguíneos no penetran en los epitelios, de modo que la nutrición de éstos se realiza por difusión a través del tejido conjuntivo, de la lámina basal y de un número variable de capas celulares, para llegar a las capas celulares más superficiales.
Aunque los epitelios no tienen vasos están inervados, recibiendo terminaciones nerviosas libres que a veces, forman una rica red intraepitelial. http://kidshealth.org/teen/en_espanol/cuerpo/heart_esp.html
Renovación. Los epitelios son tejidos cuyas células tienen una vida limitada. Hay, por lo tanto una actividad mitótica continua. Sin embargo la velocidad de renovación es variable pudiendo ser muy rápida en ciertos casos y lenta en otros. http://www.embrios.org/celulasmadre/medicina_reparadora.htm
El tiempo libre: un enfoque desde la educación ambiental con filo; TOMADO DE www.ecoportal.net
Dado el momento actual que vive el mundo, en especial América Latina, se hace necesario que la educación ambiental (EA) sea efectiva, audaz, cortante, con filo, que de verdad funcione y no se quede como un relleno de los programas escolares o comunitarios, puesto que ya no hay mañana en cuestiones ambientales: el mañana es hoy. En la Cumbre de Río de 1992 Fidel Castro expresó de manera contundente que “Una especie está en peligro de extinción: el hombre”. En el 2009 afirma que en aquél evento pensaban que tenían varios siglos para enfrenarse al problema; “Yo mismo no lo veía en fecha tan cercana como 60 u 80 años”, y añade: “Hoy se trata de un peligro realmente inminente y sus efectos son ya visibles”.
En un artículo anterior, hemos propuesto que: “La educación ambiental (EA), actividad que de algunos años para acá ha adquirido, por vía natural, gran importancia, debe de adquirir también profundidad, fortaleza, ser una actividad educativa que contribuya a cortar estas sombras que se ciernen sobre la vida: debe ser un arma con filo para quienes no deseamos que se degrade más a la naturaleza y no se minen las posibilidades de desarrollo de la mayoría de la población de la tierra” (Quintanar, 2009).
Dado el momento actual que vive el mundo, en especial América Latina, se hace necesario que la educación ambiental (EA) sea efectiva, audaz, cortante, con filo, que de verdad funcione y no se quede como un relleno de los programas escolares o comunitarios, puesto que ya no hay mañana en cuestiones ambientales: el mañana es hoy; el entonces presidente de Cuba, Fidel Castro, en la Cumbre de Río de 1992, expresó de manera contundente que “Una especie está en peligro de extinción: el hombre”; hoy afirma, en septiembre de 2009, que los presidentes reunidos en aquél evento (incluido Bush padre), pensaban que tenían varios siglos para enfrenarse al problema; “Yo mismo no lo veía en fecha tan cercana como 60 u 80 años”, y añade: “Hoy se trata de un peligro realmente inminente y sus efectos son ya visibles” (Castro, 2009).
No podemos olvidar que este tipo de educación, la ambiental, se encuentra dentro de los estrechos marcos de los sistemas capitalistas modernos (globales) que imperan en nuestros sufridos países, marcos que no le permiten desarrollarse, dada la naturaleza política de la educación, en general, y dado que, la EA, de llevarse a cabo como debiera, tiene como obligación, entre otras cosas, desenmascarar la esencia verdadera y las causas de los problemas ambientales en que nos han metido las grandes potencias a lo largo de siglos.
El tiempo libre
Todos disponemos de tiempo libre, primeramente entendido como tiempo de “no trabajo”; este tiempo (no dedicado a la producción o a los servicios) supuestamente es nuestro, un recurso personal, del que podemos disponer libremente y podría ser un tiempo de ocio, o dedicado a la superación personal.
Sin embargo, en nuestra realidad actual y diaria, tenemos que admitir que, como dijera Silva (Silva, 1982), “no es un verdadero tiempo libre, porque en realidad no es un tiempo para el desarrollo pleno del individuo”, y señalaba también que “es un “tiempo libre” en el que trabajamos para la preservación del sistema, es el tiempo de la plusvalía ideológica” , un tiempo en el que el sistema trabaja para lograr la adaptación del individuo y de los países a sus objetivos, sobre todo, comerciales y bélicos.
Tiempo libre y medios masivos de comunicación
Gran parte de este trabajo ideológico lo realizan los medios de comunicación tradicionales y, actualmente, las nuevas tecnologías de la información y comunicación.
Los medios tradicionales, como la radio y televisión acuden a la efectividad demostrada, para sus fines, de las radio y telenovelas, de las series de televisión que imponen estilos de vida ajenos a nuestra forma de ser, derrumbando gustos estéticos, arquitectónicos e incluso gastronómicos, fomentando estereotipos y sobre todo, no inculcando la valoración crítica del entorno y del contexto en que nos estamos desenvolviendo como individuos y como sociedad, desviando la atención de las mayorías hacia asuntos de poca o escasa importancia para el desarrollo social o económico de los países (por ejemplo, orientando la atención de las mayorías a la calificación o no del seleccionado nacional de fútbol al campeonato mundial, mediante coberturas especiales de las grandes cadenas televisivas), desorientando deliberadamente a la opinión pública.
Chomsky (1997), al referirse a los Estados Unidos de Norteamérica, cita entre los “verdaderos medios de comunicación de masas”, a “los tabloides, las comedias familiares, el Super Tazón, etcétera” y señala que “Estos sectores del sistema doctrinario sirven para distraer al populacho y reforzar los valores populares básicos: pasividad, sumisión a la autoridad, la virtud dominante de la avaricia y la ganancia personal, la falta de interés por los otros, el miedo a enemigos reales o imaginarios, etc. El fin es mantener al rebaño perplejo. No es necesario que se molesten con lo que pasa en el mundo. En realidad, es indeseable –si ven demasiada realidad, podrían proponerse cambiarla”.
En el marco del consumo, los medios hacen bien su trabajo: “las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite”, nos dice Galeano (Galeano, 2007); gracias a esos mensajes, continúa, “el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero”.
Enajenación
El tiempo libre se vuelve prisionero porque resulta que ya no podemos ni descansar cuando dormimos: usted debe de tomar agua (embotellada, claro) para que ésta trabaje por la noche y amanezca su rostro más juvenil, debe reparar su cabello cuando duerme, debe de dormirse maquillada para que los efectos rejuvenecedores del milagroso maquillaje logren su finalidad; es decir, que el tiempo libre de descanso ya no lo es: es tiempo de seguir consumiendo; cualquier momento y lugar son propicios para que le recuerden que usted pertenece a la publicidad, que el tiempo de su vida no es suyo y no puede dedicarlo a leer un buen libro o a escuchar música que no sea “de moda”, a ver una película de la India (y no “norteaméricana”), por ejemplo, simplemente porque usted se encontraría completamente fuera de lugar, intentando usar su tiempo para cultivarse.
Todos somos testigos de que han proliferado los equipos de música personales: una buena cantidad de personas los usan, y por mucho tiempo del día; sin embargo, no pueden escapar del circuito de música comercial; no por usar esos equipos, la gente conoce la música andina, el blues, los sones huastecos o las sinfonías; simplemente se tiene más de lo mismo, no se propicia el desarrollo musical de la persona.
El consumidor modelo
La idea de todo este andamiaje es la consolidación, por el sistema capitalista global, del ser humano perfecto: un consumidor acrítico y a-histórico; no de un ser pensante, que busque su superación y la del resto de la humanidad, la convivencia armónica con la naturaleza, no la de un ser que busque las raíces humanas en la cultura universal.
La destrucción paulatina de las riquezas naturales, sociales, culturales y hasta humanas, por parte de las naciones poderosas (Estados Unidos, Alemania, Japón, etc.) no es ficción, no es una posibilidad remota: es real y es actual: es real y actual que se pretenda borrar de la memoria de los pueblos a los patriotas que lucharon por la independencia, a las tradiciones gastronómicas, a la forma de hablar característica de una nación; la proliferación de tratados de libre comercio y de megaproyectos, ya sin tocar los desbalances provocados por los medios de comunicación (¿desorientación?) masiva, contribuyen a ello.
¿Y la educación ambiental?
El carácter político de la educación ambiental sugiere que se tome en cuenta el aspecto del tiempo libre: este debe de ser un tiempo para la superación y el desarrollo del individuo, sin embargo, es el tiempo del control ideológico de las multitudes, de su adecuación al sistema, de su adaptación al consumo.
La concepción que se nos inculca sobre el tiempo libre como tiempo de consumo, de plusvalía ideológica, no es, afortunadamente, la única: Munné (1988), explica que “Al considerar globalmente los estudios e investigaciones realizados, se advierten dos grandes tendencias que… pueden ser calificadas respectivamente de burguesa y marxista. Cada una… presenta una concepción del ocio o tiempo libre irreductible a la otra, en la que la libertad juega… un papel fundamental”
Apunta Munné que, los puntos de vista comunes de las corrientes burguesas, sobre el tiempo libre, son escasos, pero sí pueden apreciarse tres características que se refuerzan entre sí: el subjetivismo en lo psicológico, el individualismo en lo sociológico y el liberalismo en lo político.
Las corrientes marxistas, en cambio, primero realizan una crítica al tiempo libre burgués (considerándolo alienado y patológico) y construyen un modelo para el tiempo libre en el comunismo: “un tiempo auténticamente libre, síntesis dialéctica del trabajo y del ocio, opuesto al tiempo de trabajo alienado, pero no al tiempo de trabajo libre”; la interpretación del tiempo libre es “objetiva, colectiva y planificadora”, según el mismo autor.
Afanasiev (1984) considera que el tiempo libre, en el comunismo, es el tiempo que le queda al individuo “después de haber cumplido sus deberes de producción y familiares y satisfacer las necesidades fisiológicas”; entre otras cosas, considera que el tiempo libre es necesario para que el trabajador desarrolle todas sus capacidades intelectuales y físicas, cuestión que redunda en el rendimiento del trabajo; el tiempo libre se ocupará para elevar su calificación, para templarse física y espiritualmente y ampliar su cultura general, permitiría a los trabajadores dedicarse a la labor social y a adquirir los hábitos de gobierno en los asuntos públicos, cultivar las ciencias, la técnica, el arte y el deporte, descansar de manera activa, perfeccionar armónicamente sus cualidades espirituales y físicas; “el empleo eficaz del tiempo libre es una premisa importante para la formación del individuo desarrollado en todos los aspectos en la sociedad socialista”.
Es decir, el tiempo libre sí es un tiempo útil al individuo y a la sociedad, además de un tiempo de recuperación de las energías para seguir en el proceso productivo; nada que ver con el consumismo (aunque sí con el comunismo).
En el marco de la educación ambiental con filo, se debe entonces:
1. Incorporar el análisis del tiempo libre y poner de manifiesto el mecanismo mediante el cual este se ha convertido en tiempo prisionero; este mecanismo debe contextualizarse y debe darse a conocer su historia; sólo así es que podemos mostrar que la versión del tiempo libre que se nos ha presentado, desde que tenemos memoria como seres individuales y pensantes no es la única, ni la verdadera, ni la más adecuada.
2. Se debe trabajar en la concientización de que la publicidad no sólo usa, sino que abusa de nuestro tiempo libre:
a) Se nos crean necesidades que sólo serán satisfechas mediante el consumo: una condición para que el estado de cosas continúe es el consumo indiscriminado de objetos, lo cuál se puede mantener a condición de que la gente no vea los objetos que consume por su función real, sino por funciones agregadas, desde fuera, de corta duración, por lo que deben renovarse continuamente.
b) En el tiempo libre se contribuye a mantener y consolidar el estado de cosas existentes, entre otras razones, por la construcción de seres acríticos y a-históricos.
Debe de lucharse por dejar claro nuestro pasado e identidad, dentro del marco de Latinoamérica y denunciar las formas en que se manipula al ser humano a través de la publicidad, de las agencias de noticias, etc., para que se diluya poco apoco esa identidad
3. Debe también promocionarse el uso racional del tiempo libre, tanto dentro del marco socio-político dado, como dentro de espacios menos restringidos: dado que ya nos movemos en los marcos ideológicos del sistema imperante, se hace necesario que lo poco que se pueda hacer para mejorar la calidad de ese tiempo, entendida la calidad como la obtención de una superación del individuo en todos los aspectos, en ese marco, de verdad se haga.
José Martí escribió, una vez que conoció a los Estados Unidos y sus intenciones para con el mundo: Viví en el monstruo y le conozco las entrañas; a todos nosotros nos ha tocado, en esta realidad actual, dada la globalización neoliberal capitalista (un monstruo todavía mayor al que conoció Martí), vivir también en el monstruo; que sea la educación ambiental con filo, en las mente de los latinoamericanos comprometidos con un mejor futuro, una herramienta que le acaricie las entrañas. www.ecoportal.net
Luis Quintanar Medina - Tecnológico Universitario del Valle de Chalco, México.
Referencias
-Afanasiev V. (1984). Fundamentos del comunismo científico. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba.
- Castro F. (2009). Una especie en peligro de extinción.
http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/(...)
http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/(...)
-Chomsky, N. (1997). Lo que realmente quiere el tío sam. Tercera edición, Siglo XXI Editores, México.
-Galeano (2007) El imperio del consumo.
www.ecoportal.net/content/view/full/67450
www.ecoportal.net/content/view/full/67450
-Munné F. Psicosociología del tiempo libre. Un enfoque crítico. Trillas, 1988
-Quintanar L. (2009). Una educación ambiental con filo.
www.ecoportal.net/content/view/full/85650
www.ecoportal.net/content/view/full/85650
-Silva L. (1982). Teoría y práctica de la ideología. Editorial Nuestro Tiempo, México, décima-primera edición
Educación ambiental y formación de valores: Humanismo, solidaridad y responsabilidad; TOMADO DE www.ecoportal.net
La enseñanza de valores es un tópico que en los últimos años se ha desarrollado en la educación contemporánea. Valores como Humanismo, solidaridad y responsabilidad, son sólo algunos de ellos, los cuales son considerados y tratados en los actuales programas educativos y cursos. En el caso de la educación ambiental, estos valores son de gran importancia: su contenido se relaciona con las cuestiones fundamentales de la contaminación, la extinción de especies, el agotamiento del agua potable, etc.
Introducción
La enseñanza de valores es un tópico que en los últimos años se ha desarrollado en la educación contemporánea. Valores como Humanismo, solidaridad y responsabilidad, son sólo algunos de ellos, los cuales son considerados y tratados en los actuales programas educativos y cursos.
En el caso de la educación ambiental, estos valores son de gran importancia: su contenido se relaciona con las cuestiones fundamentales de la contaminación, la extinción de especies, el agotamiento del agua potable, etc.
La incorporación de estos tres valores (humanismo, solidaridad y responsabilidad), a la educación ambiental, su consideración y tratamiento debe ir a la esencia de los problemas ambientales y no a cuestiones superficiales, carentes de contenido.
En el presente artículo tratamos tres valores: el humanismo, la solidaridad y la responsabilidad, primero, mostrándolos, en el contexto de lo ambiental, luego, considerando su tratamiento por la educación en general y la educación ambiental, en el ámbito de América Latina
1. Ambiente y ciertos valores importantes
Humanismo
Según Chávez (2007) el humanismo es el amor a los seres humanos y la preocupación por el desarrollo pleno de todos sobre la base de la justicia, siendo algunos de sus indicadores: el respetar a las personas por su valor intrínseco, humano, propiciar un clima de respeto, confianza y amistad, sentir los problemas de los demás como propios, auto controlar las manifestaciones de agresividad que pueden darse hacia otras personas, afectando su integridad, etc.
En lo relacionado con las cuestiones ambientales, la falta de preocupación por el ser humano, la falta de humanismo, se manifiesta a varios niveles y por medio de varios agentes en cada caso: Las grandes potencias, como estados Unidos, por ejemplo, consumen de manera indiscriminada la energía del planeta, ascendiendo a cifras descomunales, desde hace muchos años: Según Martínez (2007), en 2001, Estados Unidos de América, con el 4.7 % de la población mundial consumía, por habitante, 5 veces más que la media mundial. Lo más irritante es su pretensión de seguir manteniendo su estilo insostenible de vida, a costa de los recursos energéticos de otros países, sobre todo de América Latina.
Otro ejemplo: lo que se gasta en publicidad en el mundo (un millón de millones de dólares anuales) sería más que suficiente para lograr la salud reproductiva de las mujeres (12 mil millones, según Martínez (2007)): ¿En dónde ha quedado el humanismo?
Solidaridad
Según Chávez (2007) la solidaridad es el comprometerse en idea y acción con el bienestar de los otros, tanto en los pequeños colectivos, como entre las naciones; un indicador es el identificarse con las causas justas y defenderlas, así como participar activamente en la solución de los problemas del grupo y la comunidad.
Lejos de propiciar la solidaridad, el sistema capitalista actual propone el aislamiento del individuo, la despreocupación por el prójimo, mediante la propagación del uso indiscriminado de las nuevas tecnologías, como el celular, ciertos videojuegos, los equipos personales de música, el implantar un televisor en cada habitación, etc. Refiriéndose al ámbito económico, Delors (2008) dice que “La actual atmósfera competitiva imperante en la actividad económica de cada nación y, sobre todo, a nivel internacional, tiende además a privilegiar el espíritu de competencia y el éxito individual”. Esta situación, que definitivamente no apoya al humanismo, propicia la generación de seres individualistas, cuya visión está sólo cerca de sí mismos, debilitando los posibles intentos de solidaridad.
En relación con lo ambiental, aunque la solidaridad no puede tener fuerza para resolver problemas con raíces en la economía o la política, sí pudiera ser un elemento que ayude a su solución; existe una gran cantidad de causas justas que ameritan ser defendidas, como la no utilización de biocombustibles para alimentar autos, antes que personas, la oposición a la matanza innecesaria de ballenas, etc. Las nuevas tecnologías, que pudieran ser usadas para fines solidarios, son impedidas por la acción poco adecuada de los dueños de los medios de comunicación masiva y por la estimulación de su uso de una manera poco enriquecedora.
Responsabilidad
Es el cumplimiento del compromiso contraído ante sí mismo, la familia, el colectivo y la sociedad (Chávez, 2007); sus indicadores son el desarrollar las tareas asignadas con calidad, el autorregularse moralmente mediante la crítica y autocrítica, el respetar la legalidad, el cuidar el ambiente, entre otros.
Definitivamente el cuidar el ambiente no ha sido la prioridad de las grandes potencias contaminadoras, o de las empresas dedicadas a la cacería indiscriminada, o de los vendedores clandestinos de animales en peligro de extinción; los culpables evaden su responsabilidad, evitando firmar acuerdos que los comprometan de verdad a acciones reales.
La legalidad (y el humanismo) se ve burlada cuando un país decide enviar sus desechos peligrosos o tóxicos a otro porque la legalidad en su país impone cuotas económicas grandes con relación al destino o tratamiento de tales desechos, mientras que otra permite cuotas muy bajas.
2. Educación ambiental y formación de valores en América Latina
Los anteriores son sólo algunos ejemplos de la realidad que vive el mundo y en especial algunas regiones o países.
En el caso de América Latina, la cercanía de los Estados Unidos de América, su influencia económica, militar e ideológica es un cáncer en la educación ambiental; no puede haber educación ambiental sana dentro de una educación que se mueve en lo superficial del mundo y sus problemas; la cuestión es que los medios de comunicación masiva promueven, inducen en las mentes de los receptores, visiones sobre el mundo y sus problemas, muy superficiales y desorientadas, pero poderosas; de hecho, más poderosas aún que las que se obtienen mediante las acciones escolares.
La influencia del modo de vida “americano” en América es muy grande y la población aspira a tener al menos dos carros por familia, varios televisores en casa, computadora (s), celular (es), etc., sin importar la generación de contaminantes que se propicia con ello ni la cantidad de energía consumida o el agua derrochada, sin pensar en el futuro y a veces ni en el presente.
No obstante el fracaso de muchos latinoamericanos que buscan “el sueño (¿pesadilla?) americano”, muriendo en el intento de pasar la frontera hacia “el país de la libertad”, pereciendo allá mismo por diferentes razones, o viviendo relegados socialmente de varias formas, la influencia es tal que siguen los intentos.
La escuela, en este contexto “americanizado”, lucha por lograr su función pero, debilitada, sin éxito; recordemos que “Los valores se configuran mediante la experiencia de la persona concreta que está en formación y desarrollo, lo que está determinado por el sistema de relaciones que establece con sus coetáneos, su familia, el medio que lo rodea y por la naturaleza de las actividades que desempeñe en estas” (Báxter, 2003).
3. Tareas de la educación ambiental
El tratamiento de estas cuestiones en los programas de educación ambiental es muy importante, sobre todo cuando se ha puesto de moda la consideración de los valores en la educación formal:
-Los ejemplos mencionados en cada uno de los valores considerados, desarrollados y argumentados plenamente, pueden servir de base para el tratamiento de los valores desde la educación ambiental
-Un concepto muy importante es el de huella ecológica, el cuál muestra la gran diferencia entre los países desarrollados y los otros, con relación a su uso del planeta: la comparación de un 9.4 por Estados Unidos de América (2005) contra un 3.4 por México y un 2.8 por Argentina, o de un 6.4 por los países con ingresos altos contra un 2.2 de los que tienen ingresos medios nos muestra el grado de humanismo y solidaridad que existe en el mundo de hoy
-Ligado al concepto anterior y a los valores que estamos considerando, se encuentra el concepto de deuda ecológica, como muestra de la falta de humanismo, solidaridad y responsabilidad de los países poderosos y altamente contaminantes (“el norte”) con respecto a los otros (“el sur”). Ambos conceptos, deuda y huella ecológica deben de ser difundidos y explicados, para su comprensión y uso preciso por quienes se educan ambientalmente. www.ecoportal.net
Luis Quintanar Medina, Tecnológico Universitario del Valle de Chalco
Referencias
-Báxter E. (2003). Cuándo y cómo educar en valores. Editorial Pueblo y Educación, La Habana, Cuba.
-Chávez J. (2007). Programa para la educación en valores, en: Labor educativa. Selección de lecturas. Editorial Pueblo y Educación, Cuba.
-Delors Jacques (2008) La educación encierra un tesoro. Siglo XXI, México.
-Martínez O. (2007). La compleja muerte del neoliberalismo. Editorial de Ciencias sociales, La Habana, Cuba.
De las finanzas al ambiente: principios para superar las crisis; TOMADO DE www.ecoportal.net
Ya Friedman (2009) estableció una relación entre la desestabilización del mercado y de la madre naturaleza, teniendo, según él, ambas las mismas causas, y escribió sobre un colapso mayúsculo en la responsabilidad individual e institucional de actores clave tanto del mundo natural como del financiero: se privatizan los beneficios obtenidos del ambiente y sociabilizan las pérdidas creando cadenas perversas de riesgo creciente, evitando ser responsables de ellas más tarde e implantado una cultura de la irresponsabilidad.
En el mundo financiero -y que hoy adaptamos a la realidad ambiental- existe un principio conocido como YNE/TNE: “Yo no estaré o tú no estarás cuando todo vaya mal”, esto expresado en palabras cotidianas: yo me acomodo ahorita, otro vendrá atrás y resolverá; yo no estaré. Bajo este principio somos creadores de riesgo y constructores de miseria, generadores de más activos tóxicos y promotores en el sistema socio ambiental de la inequidad, del desequilibrio y de malestar.
En materia ambiental podemos ir en otra dirección: “lo legal debe ir de la mano con lo ético”. Si no soy yo, quién, si no es ahora, cuándo. Este debe ser un principio que rija no sólo la acción ambiental sino cualquier actividad del acontecer diario de la humanidad. No es casual que un principio financiero tenga su eco en un principio ambiental y viceversa. Somos en esencia una red social. Ya Friedman (2009) estableció una relación entre la desestabilización del mercado y de la madre naturaleza, teniendo, según él, ambas las mismas causas, y escribió sobre un colapso mayúsculo en la responsabilidad individual e institucional de actores clave tanto del mundo natural como del financiero: se privatizan los beneficios obtenidos del ambiente y sociabilizan las pérdidas creando cadenas perversas de riesgo creciente, evitando ser responsables de ellas más tarde e implantado una cultura de la irresponsabilidad.
La desestabilización de la madre naturaleza pudiera desembocar en una crisis ecológica, es decir, pudiera ocurrir un crack del crédito ecológico derivado de infravalorar los activos medioambientales que constituyen la base de toda la vida y prosperidad sobre esta tierra (Informe WWF, 2008), tal como han ocurrido crisis en el mundo de las finanzas repetidamente y cada vez más frecuente en los últimos años. Más crítico aún, algunos países basan su crecimiento y desarrollo en el capital ecológico de otras naciones del mundo y así viven en crisis permanente, cabalgándola y corriendo la arruga. Cabría preguntarse, ¿hasta cuándo subsistirá esta inestabilidad?, ¿tenderá a estabilizarse la relación del hombre con su medio ambiente por la vía de la ruptura abrupta o la confrontación social?, ¿o más bien la estabilidad se alcanzará por la vía del cambio de la estructura legal y político territorial existente y el reacomodo de la sociedad alrededor del capital ecológico? Todas las anteriores y cualquier otra pudiera ser la respuesta acertada.
Generalmente los humanos tendemos a no visualizar, comprender ni aceptar cambios a grandes escalas, tendemos a rechazarlos y sólo la llegada de las crisis nos hace vencer la resistencia. De nuevo, como se dice el argot financiero, estamos más cercanos al 50% de ocurrencia de un cambio ambiental drástico, que del 5% de ocurrencia.
Es urgente que los ciudadanos y los líderes construyamos una manera más sostenible de suplir nuestras necesidades y crear riqueza en equilibrio con nuestros recursos ambientales. Hoy día estamos sufriendo los efectos de la falta de acciones y de la toma de decisiones éticas desde hace muchos años para prevenir problemas ambientales. Tenemos tareas responsables pendientes como sociedad, como colectivo que quiere perpetuar su especie y conservar activamente los recursos naturales que poseemos como nación, que nos pueden dar independencia, ventajas comparativas y seguridad estratégica; todo esto solo en la medida en que los manejemos y gestionemos inteligentemente, lejos del principio YNE/TNE, caminando por la relación miedo-esperanza de forma tal que siempre predomine la esperanza y no perdamos el rumbo, lo cual equivale a decir no infravaloremos el riesgo y no esquivemos la ética.
Como país, no debemos seguir enganchados en ataques y guerras entre grupos, debemos concentrarnos en nuestro avance, en la Venezuela que queremos y generar oportunidades para todos por igual. El comenzar por un cambio de actitud del liderazgo global nacional con una agenda clara y compartida de país permitirá formar nuevas generaciones bajo un paradigma de desarrollo sostenible, con avances tecnológicos y financieros pero sin excesos ni préstamos ambientales predatorios. No nos hace ricos el tener una lista inmensa de inventario de riquezas sino el saber gestionarlas sosteniblemente en el tiempo.
Venezuela debe ser el producto de la sinergia de todos los venezolanos, de todo su talento humano alineado con un norte y con una direccionalidad. Podemos comenzar por el factor ambiental a agruparnos en torno a una agenda común, al fin y al cabo el ambiente es el espacio más democrático e incluyente que existe, todos necesitamos respirar aire puro, todos necesitamos tomar agua limpia y todos dependemos de alimentos cultivados en suelos fértiles.
Tenemos esta oportunidad antes de transitar por las elecciones próximas a celebrarse donde elegiremos nuestros representantes ante la Asamblea Nacional. Conocemos los problemas ambientales más acentuados que tenemos: generación ilimitada e incontrolada de residuos, falta de calidad de agua y de tratamiento de las aguas servidas para verterlas responsablemente al ambiente, disminución de la diversidad biológica, pérdida de suelos fértiles por invasiones incontroladas, quemas y deforestaciones, falta de oferta estratégica de energías limpias que poco a poco reemplacen las fósiles altamente contaminantes. En las crisis salieron y salen nuestras debilidades. Dicho coloquialmente: bajó la marea y nos dimos cuenta quien no tenía traje de baño.
Qué modelo de país queremos para resolver eficaz y oportunamente estos problemas y ejecutar soluciones adecuadas a un marco legal moderno que reduzca la curva de aprendizaje, que promueva la innovación, las nuevas tecnologías y el avance de nuestras generaciones propiciando progreso exponencialmente. Qué tipo de leyes necesitamos en un período de transición ambiental para crear incentivos que promuevan, por ejemplo, el salto quántico en el mercado de las energías limpias y de los procesos ecológicamente eficientes.
Necesitamos oír propuestas legales de la mano con principios éticos, enmarcadas en la convicción de que si no somos nosotros quién y si no es ahora cuándo -muy lejos del principio YNE/TNE- para avanzar ambientalmente, y luego de oírlas, discutirlas abiertamente para generar una agenda legal de país y cubrirla en lapsos de tiempo oportunos antes de seguir rebotando de crisis en crisis. De no hacerlo, la globalidad que apunta hacia esa vía nos seleccionará, nos apartará, y estaremos marcados por el rezago en el desarrollo de nuestro país. Podemos cambiar y hacer que esta escena se pierda pronto en nuestro retrovisor. www.ecoportal.net
Evelyn Pallotta. Biólogo ecólogo. Analista ambiental. Actualmente Directora General de Ecología y Ambiente del Estado Miranda. Republica Bolivariana de Venezuela.
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